Posan
para el fotógrafo, 5 hombres. Tres sentados, dos de pie. Los de menor edad van
de pie. Ellos son de izquierda a derecha, sentados: Lino Duarte Coll, Manuel
Antonio Matos (el banquero que lideró la rebelión contra Castro en 1901), y Santos
Dominici. De pie están: Manuel Antonio Matos hijo (nótese el extraordinario
parecido con su padre) y César Vicentini. No miran al fotógrafo, lo hacen hacia
su izquierda (a la derecha de quien mira la foto), los dos mayores (que va
sentados) llevan espadas, el tercero de los sentados, apenas un bastón, los dos
que están de pie, no parece que llevaran arma visible. Cuatro llevan
barba espesa, el que no, lleva bigotes que cubren completamente sus labios.
Todo un prodigio de la masculinidad de la época. Su postura corporal, su
vestimenta y su altivez nos colocan frente a representantes de las clases
sociales adineradas de la época. Llevan trajes de faena (faena militar,
diríamos), eso sí, bien lavadas y planchadas, como debe ser en estos casos.
Llevan botas y polainas de cuero, (el sudor y olor del caballo no deben
alcanzar al pantalón). Matos y Dominici están sentados sobre el mismo banco,
prudentemente separados, nótese que Matos direcciona sus piernas en sentido
contrario a las de Dominici, aún cuando mira hacia el mismo lado que este, el
tercero que está sentado, lo hace sobre una silla, sobre cuyo espaldar se
inclina un poco, aumentando los aires de autoridad. No se reconoce el fondo
pero sí el piso, el cual muestra cierta cantidad de monte, no totalmente
erguida, lo cual podía hacer pensar que se encuentran frente a un galpón o algo
así como la parte exterior de una vivienda, cuyo aplanado piso ha permitido la
invasión de la yerba espontánea o soporta la que ha caído ahí cuando se realizaba
algún tipo de actividad para el ganado. Lo más probable es que la foto se haya
tomado en una hacienda propiedad de alguno de los que aparece en la
foto, podría ser del único que esta sentado en la silla con aires de “todo esto
es mío” y cuya espada es, evidentemente más larga que la de Matos, pero ya
esto, es especular demasiado. Así que dejemos esto hasta aquí. Se desconoce el
nombre del fotógrafo, la fecha y el lugar de la foto, pero se supone que se hizo, o en los preparativos de la
Revolución Libertadora o durante esta, puesto que al ser derrotados por Castro,
fueron dispersados.
Como
la mayoría de los venezolanos sabe, el
banquero-general Manuel Antonio Matos, encabezó
una extraordinaria conspiración (la
conocida con el nombre de la Revolución Libertadora), contra el gobierno
de Cipriano Castro. Meticulosamente empezó a fraguarla desde finales de 1900.
En lo interior contó con el concurso de algunos líderes del Liberalismo
Amarillo que se vieron desplazados y afectados por las políticas de Castro, y
por sectores vinculados al “Mochismo” (Mocho Hernández), así como sectores
vinculados al comercio y las finanzas, y en lo exterior pudo contar con el
apoyo de empresas de Nueva York (New York & Bermúdez Company, la cual
aportó 145.000 dólares, lo cual era un dineral para aquel entonces, usados para
comprar y reparar un barco, en el cual se trasladarían armas, municiones y personal),
Francia (Compañía de Cables Francés), Alemania (Ferrocarril Alemán), Inglaterra
(Orinoco Steamship), así como también con sectores de los gobiernos de Trinidad
y Martinica. El tramado conspirativo
también extendía sus redes hacia Colombia. Los enfrentamientos comienzan en
marzo de 1902 y ya para el 2 de noviembre de ese mismo año, el general Matos
recibe una mortal derrota en la población de La Victoria. Después de replegarse
a Curazao, El general Matos regresa a Venezuela y ataca nuevamente, pero esta
vez cuenta con menos recursos y el gobierno se ha preparado mejor y le propina
una definitiva derrota el 3 de junio de 1903. Esta vez sí reconoce la derrota a
través de un documento enviado desde
Curazao adonde se retira nuevamente. Matos se había “jugado a Rosalinda” con
esta “Revolución”: se había comprometido con empresas extranjeras (y
comprometido la soberanía del país, por supuesto), hipotecado gran parte de sus
bienes y solicitado un cuantioso préstamo a un banco de Amberes. Nuestro
experimentado banquero había realizado una arriesgada inversión. Los bienes de
la New York & Bermúdez Company y la
Compañía de Cables Francés fueron expropiados por Castro en 1903. Sólo la
traición de Gómez, le permitiría, nuevamente a nuestro “general-banquero”
y a sus cercanos, libar las mieles del
poder.
La
foto fue tomada de la revista “El
Desafío de la Historia”, dirigida por Asdrúbal Baptista, año 2, revista nº 11, año 2009, página 60
como parte del Dossier: La Restauración Liberal. Los editores aseguran que la misma fue tomada
de GRAN ENCICLOPEDIA DE VENEZUELA, V. 3, Caracas, editorial Globe, 1998.
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