I. El Tamaño de la lluvia
el tamaño de la lluvia
fue muy temprano
la delgadez del día
no pudo aguantar tanto
cielo
el universo amontonándose
alto
las ventanas sacudidas
las ramas flotando lejos
yo me hundía en lo solo
cada vez
se celebró lo nuevo
sin esperarme.

II.
Para qué preguntarle al tiempo
por mis dedos
si el tamaño de mis ojos
no basta para mirarme
si corro de aquí para allá
y de allá para acá
sin encontrarme dentro
sin saberme
sin poder dormir
si se me acallaran los sustos
el reniego
y las ramas secas
que voy dejando quebradas
en todos los cuartos
y me pusiera a rezar
aquellas oraciones de mi madre
tendría otras preguntas
o una buena muerte.
III. carta a Saramago
Lo que pasa es que todos
estamos ciegos
Eso es lo que pasa
a mi por ejemplo
me muerden cosas viejas
por la nuca
me raspan la carne
me van secando todo
como un cuero de culebra
No sé reir lo suficiente
ni dolerme de los otros
los que van al lado
con su propia ceguera
dando tumbos
y ensuciándose la ropa
he olvidado ciertas cosas
pero imagino los nombres del mundo
allá afuera
y espero
una vuelta de otra luz.
IV.
Lo impropio de mirarse
el ombligo
es que las flores
no pueden esperarte.
V. Y caemos hacia arriba
Y caemos hacia arriba
como una candela en el monte
en los fogones
y en los ojos
no desaparece el humo
sí lo que miramos
con ojos prestados
No encontraremos el regreso
se hace perdediza cada huella
por quedar
las buenas intenciones
se arrastran y se enredan
solas
Mis ojos son los míos
en los ojos de los muertos.
VI. Se cae el viento
Se cae el viento de los árboles
Las flores no se marchitan.
VII. Podía haber esperado
Podía haber esperado
Sí
que regresara de allá
de su largo estar en cualquier lado
siempre delgado y con sed
que regresara con otra cara
fresco
con ese brillo que otros
han visto
pude esperar claro!
pero cada quien es amo de su miedo
y yo no soy menos que nadie.
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