1.
Concepción del Estado en la antigüedad.
Este Estado ideal es
una polis constituida por tres clases sociales, la primera es la de los jefes
cuya virtud propia debe ser la sabiduría, la segunda clase es la de los
auxiliares o guerreros, cuya virtud debe ser el valor, y finalmente la tercera
clase es la de los artesanos y labradores, cuyas virtudes deben ser la
templanza y la resistencia a los apetitos. En este sentido, es claro que cada
clase social representa un aspecto del alma, y la polis en su conjunto,
representaría el alma entera (según los valores de la sociedad griega que
organizaba a través de la polis). Esta construcción que realiza Platón se
fundamenta en una organización estrictamente jerarquizada y unificada, con la
clara intención de lograr una unidad política y moral, cuya existencia evitaría
una serie de problemas dentro de la polis como por ejemplo los conflictos
sociales[1]
En
otras palabras: los filósofos gobiernan, los guerreros protegen al Estado y los
trabajadores producen y mantienen con el fruto de su trabajo a los filósofos y
a los guerreros, y por supuesto no deben inmiscuirse en los asuntos del Estado.
La “justicia” y la razón constituyen la base de este ordenamiento social y al
Estado le correspondería la tarea de formar a las elites dirigentes a través de
la educación.
Aristóteles plantea que pueden existir tres
tipos de Estados o Constituciones:
1. Monarquía, la cual al deformarse o desviarse de
transforma en Tiranía
2. Aristocracia, la cual al deformarse o desviarse de
transforma en oligarquía
3. República
o Timocracia, la cual al deformarse o
desviarse de transforma en democracia.
Plantea
una especie de determinismo geográfico
al asegurar que el clima y la geografía determinan la raza y que a estas
deben ajustarse las formas de gobierno
que deben trabajar por garantizar la felicidad de los ciudadanos. Entiéndase
aquí, que no todo habitante es ciudadano. Los esclavos se tomaban de la guerra.
En la República primitiva Griega, los griegos no podían ser esclavizados.
La
polis ideal para Aristóteles es aquella de tamaño moderado, fácil de defender
de los ataques extranjeros, en la cual sus ciudadanos puedan conocerse, ubicada
en cercanías al mar y con facilidades para las comunicaciones.
Al
pasar a la antigua Roma, puede afirmarse que una vez disuelta la sociedad
gentilicia, producto del nacimiento de la propiedad privada fruto del
desarrollo de las fuerzas productivas expresadas en una mayor producción,
comercialización, desarrollo de la agricultura y ganadería, el dominio de la
técnica, sobre todo de los metales, la artesanía, la navegación, etc., Roma desarrolla uno de los máximos logros de
la civilización occidental: el derecho de la propiedad privada. Este concepto tan bien logrado por los
romanos permitió la creación de una serie de instituciones públicas
fundamentales, muchas de ellas, vigentes aún en la actualidad. En otras
palabras puede afirmarse que los romanos lograron la creación de una
superestructura jurídica política perfectamente ajustada al desarrollo de las
fuerzas productivas que se iniciaba, posibilitando su máximo desenvolvimiento.
Al
referir a la superestructura, se hace referencia al Estado, (es decir, las
instituciones y las leyes), y a la cultura.
En
cuanto a los pensadores romanos, sólo se tocará en este ejercicio a autores tales como Polibio y Cicerón.
Polibio (205 A.C. – 125
A.C.) expone una teoría de la sucesión de las
Constituciones (o Estados) de la cual se puede afirmar de manera
simplificada: Todas las civilizaciones, alguna vez son devastadas y han
de emprender su reconstrucción desde el principio, de tal forma que en un primer momento se da una lealtad de forma
natural al más fuerte,
instaurándose un gobierno
monárquico (primera etapa), soportándose este,
en un poder soberano surgido de esta libre determinación de adhesión de
parte de la población. Subsiguientemente esta monarquía degenera y se convierte
en tiranía (segunda etapa), en este caso explica el autor, que el monarca cede a sus propios
vicios, consecuentemente se crean las condiciones para que se subleven lo
“mejores”, los cuales son recompensados por el pueblo que les otorga el poder y
el gobierno, naciendo así la Constitución
aristocrática (tercera etapa). La aristocracia se va agotando con el
tiempo y degenerándose hasta convertirse en una
oligarquía (cuarta etapa), el gobierno oligárquico sufre el rechazo del
pueblo que lo padece y surge así la democracia (quinta etapa). No obstante
la democracia, sistema de gobierno donde
reina la adhesión a la igualdad y
libertad, puede corromperse por la
ambición de algunos, proporcionando condiciones para el surgimiento de la demagogia que conformaría la sexta y última etapa. La demagogia
arrastraría a toda la sociedad a nuevos conflictos de poder, generándose un
período de confusión e inestabilidad
política lo que daría paso a una nueva
monarquía (reinicio del ciclo). Nótese la gran semejanza con la teoría de
Aristóteles.
Polibio
invita a la combinación de estas formas
de gobierno, compensando la debilidad de cada uno con la fortaleza de los
otros, así se tendrían gobiernos equilibrados.
En este mismo orden de ideas, Cicerón (106 A.C. – 43 A.C.), coincide con los autores anteriores en cuanto a que existen tres tipos posibles de gobierno: la monarquía, la aristocracia y la democracia. Cada una de estas formas de gobierno tiene sus ventajas. En el caso de la monarquía puede anotarse a su favor, la dedicación que puede mostrar el monarca a su gobierno y a su pueblo. La aristocracia, mostraría la ventaja de estar constituida por hombres talentosos y capaces para gobernar. Y finalmente la democracia, asume como cualidad de gobierno la libertad e igualdad entre los miembros de la sociedad.
Además
se puede agregar que Cicerón entendía al Estado como una forma superior en la
transformación social partiendo de la familia, pasando por la tribu,
posteriormente la ciudad, más adelante la societas humana para finalizar con la sociedad
universal.
Hasta
ahora se puede colegir que griegos y romanos tienen importantes coincidencias
en este asunto del Estado: ambos consideraban al Estado como la Constitución,
en el significado de forma de gobierno, estimaban la posibilidad de la expresión adecuada de cada
tipo o forma de Estado y su degeneración o expresión negativa. En el caso
de los romanos, asumían un enfoque del buen ejercicio del
Estado a partir del acatamiento de la ley que estaba regulada por el proceder
del derecho, y suponían a Roma como un modelo en cuanto a la utilización de las
formas de gobierno, al juzgar que tenían una Constitución mezclada, la cual
procuraba una gran estabilidad política, puesto
que reunía las cualidades más adecuadas
de las distintas modalidades de
gobierno posibles. Griegos y romanos se
adelantan a Maquiavelo al asociar al Estado al gobierno sobre un territorio
determinado.
[1]VARIOS AUTORES: La Noción y Concepto de Estado Desde la Antigüedad Hasta la Edad Moderna a Través de Sus Pensadores. Página
13. (tomado de www.historia.cl.)
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