Debate entre “Centralistas” y “Federalistas” durante el siglo XIX



Debate entre “Centralistas” y “Federalistas” de Venezuela durante el siglo XIX.


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No se puede hacer referencia al debate que se suscitó a lo largo del siglo XIX, con respeto a la modalidad de Estado: “Centralizado” o “Federativo” sin comentar previamente que:

Antes de establecerse esta[1] . . . las diversas provincias estaban sometidas política, territorial, económica y eclesiásticamente a diversos polos de atracción, como lo eran el Virreinato de la Nueva Granada o a la Intendencia de Santo Domingo.[2]


Efectivamente, el proceso de colonización que dirige la corona española sobre lo que ahora se conoce como América pero que ellos dieron el nombre de indias occidentales, se llevó de una manera lenta que ocupó fundamentalmente, en el caso de Venezuela las regiones costeras, en distintos momentos y protagonizada por distintos agentes y grupos de poder español. Cada área geográfica que se fue conquistando para la causa colonizadora se iba desarrollando de manera prácticamente independiente de las otras y se vinculaba más con el imperio español que con el resto.

Las dificultades físicas, falta de carreteras, enormes distancias entre los centros poblados, mediados de selvas y demás ecosistemas no intervenidos, la resistencia de los verdaderos dueños de estos territorios, entre otros factores, contribuyeron a este relativo aislamiento de los distintos asentamientos demográficos entre sí.

Así que no es fácil imaginar que pudiese formarse una idea de nación en el sentido moderno que puede entenderse desde un poder político central sobre un territorio  y  una población pero desde ese mismo territorio.                               

La creación de la Capitanía General de Venezuela en 1777 fue un intento de centralizar el poder político administrativo dentro de este territorio, pero como se sabe, se estaba frente a los albores de la guerra de independencia. Apenas habían pasado 43 años, cuando es despachado el Capitán General Emparan desde Caracas para España por los representantes de la clase dominante criolla.


Las rivalidades  y desconfianza entre provincias y todo lo señalado antes atentaban contra la concepción de un sistema de gobierno central. Así nace la primera Constitución de Venezuela, en diciembre de 1811. Una Constitución federalista de muy corta vida puesto que los acontecimientos bélicos que se desataron al siguiente año, condujeron al otorgamiento de poderes especiales a Francisco de Miranda como intento desesperado de salvar la experiencia independentista. Casi inmediatamente, desaparecería con la caída de la primera República

Simón Bolívar en distintos momentos y documentos expresaría su desacuerdo con la preceptiva federalista del Estado y de gobierno y defendería su concepto centralista del poder estatal. Otros defensores del centralismo de aquellos años, fueron: Francisco de Miranda, Miguel José Sanz, Jesús Muñoz Tébar, Juan Vicente González, Eduardo Corser, Carlos León, entre otros.

 Al mantener  el control de Angostura, a partir de 1817,  los patriotas, reunidos en Congreso, la asamblea de notables, firma el 15 de agosto de 1819, la nueva Constitución. Centralista y presidencialista, cuestión demandada por las circunstancias de una guerra sangrienta y cada día más exigente. Un ejecutivo fuerte se requería y esto fue lo que marcó a esta nueva Carta Magna. El Estado venezolano se divide política y territorialmente en 10 provincias: Trujillo, Margarita, Mérida, Maracaibo, Caracas, Coro, Cumaná, Guayana, Barinas y Barcelona.

En esta ley fundamental se abandona el mandato imperativo: los representantes son de la nación y no de sus provincias. Estos, por ende, no recibirán órdenes de las asambleas electorales de las regiones que solo podrán presentarles peticiones las cuales los diputados tratarían de conciliar con el prioritario interés nacional.[3]


La nación como unidad fundamental. Concentración política del poder sobre el territorio donde sus habitantes expresan su lealtad al Estado que los protege, a cambio de esta. Se parte de la idea de que si el Estado Nacional está fortalecido, podrá responder a las necesidades que en su momento le planteen las regiones o provincias, en este caso.

La Constitución sancionada en  Angostura en 1819, queda derogada a partir del 6 de octubre de 1821, cuando entra en vigencia la nueva Constitución resultante del Congreso Villa del Rosario de Cúcuta. Quedan así unidas en un “sólo cuerpo de Nación” los pueblos de Venezuela, Quito y La Nueva Granada. La nueva República queda dividida en tres departamentos, cada uno de estos, en provincias y cada una de estas, en cantones. El presidente nombraría a los jefes de los departamentos, llamados intendentes y a los jefes de provincias, llamados gobernadores. Continua siendo una Constitución centralista y presidencialista pero más flexible que la anterior.

Al disolverse la República de Colombia, en Venezuela, el Congreso Constituyente, reunido en Valencia, sanciona el 22 de septiembre de 1830, la Constitución de la República de Venezuela. Los contituyentistas se cuidaron de hacer una Constitución intermedia entre el federalismo que había fracasado en 1812 y el centralismo que había defendido el “ciudadano incómodo”, Simón Bolívar.  Esta fue una Constitución mixta, es decir, centro-federal.

Provincias, cantones y parroquias, es la forma como se estructura la división político territorial del país. Las provincias fueron: Barcelona, Barinas, Carabobo, Caracas, Coro, Cumaná,  Guayana, Margarita, Maracaibo y  Mérida.

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Veintisiete años, fue el tiempo de  vigencia de esta Constitución. Fue José Tadeo Monagas quien impuso una nueva. En la Carta Magna de 1830 se pautaba que el primer mandatario sólo permanecería en su cargo por cuatro años sin posibilidades de reelección. La continuación en el cargo, requería desde la perspectiva del presidente, de una nueva Constitución. Sólo estuvo en vigencia desde abril de 1857 a marzo de 1858.  El golpe de Estado que llevaría al poder a Julián Castro, cercenaría la vida de este documento fundamental.

La Constitución que entró en vigencia el 31 de diciembre de 1858, es también de corte centro-federal, la de Monagas era mucho más centralista y presidencialista.  Sin embargo, esta nueva Marta Magna, muestra un sesgo descentralizador que ha llevado a algunos intelectuales a denominarla como federalista. La idea de sus redactores, fue salirle a paso a las pretensiones políticas de sectores liberales que venían avanzando, esgrimiendo argumentaciones en contra del centralismo.

La guerra federal que estalla en febrero de 1859, dificulta la aplicación de esta nueva normativa. Así, después del Tratado de  Coche en 1863, el país estaría ante una nueva situación política que exigiría de una nueva Constitución, la cual se promulga en Santa Ana de Coro, el 13 de abril de 1864.

Esta, amplía  la descentralización que ya contenía la anterior (la de 1858), lo cual beneficiaría a las viejas provincias que de ahora en adelante se llamarían estados:

A los veinte estados, que forman los Estados Unidos de Venezuela, competen por completo sus asuntos políticos, la administración de justicia y las cuestiones administrativas y económicas municipales. En este sentido se puede afirmar su completa independencia y su pleno ejercicio mediante sus propios poderes ejecutivos, legislativos y judiciales regionales.[4]

A los estados se le reconoce su plena autonomía y se les considera iguales y soberanos. El ejecutivo nacional estaba impedido de intervenir en los casos de contiendas domésticas de los estados. Solo podía mediar en la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos.

Esta Constitución ha sido cuestionada por los estudiosos del derecho y de la política, señalando que la misma, excitó los apetitos y ambiciones políticas regionales, debilitó los sentimientos nacionales, dificultó la ejecución de decisiones de carácter nacional, aumentaba los gastos del Estado Nacional y estimulaba una constante agitación política dentro de los estados.

Así que a los tres años, se intentaba enmendar la plana a través de una reforma Constitucional. La idea era fortalecer el poder ejecutivo para conservar la paz entre los estados y el país. Así como rebajar las contribuciones de los ciudadanos.

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Pero la llamada “Revolución de Abril”, encabezada por el “Ilustre Americano”,  Antonio Guzmán Blanco (1829-1899), en 1870, daría al traste con esta “Ley de Leyes”, a la vez que sacaba del poder al presidente José Ruperto Monagas (1831-1880), hijo de José Tadeo Monagas (1784-1868), quien a su vez, había desplazado del poder a través de la llamada “Revolución Azul”,  a Juan Crisóstomo Falcón (1820-1870),  en 1868, unos meses antes de morir de pulmonía.

Con Guzmán Blanco, se inicia, de acuerdo al profesor Germán Carrera Damas, la formulación definitiva del Proyecto Nacional que expresa la visión e intereses de las élites dominantes. Su gestión estuvo orientada hacia dos objetivos fundantes:

 . . . el montaje de un aparato administrativo capaz de volver operativo el proyecto nacional, y la generación de factores dinámicos en el nivel económicos capaces de sostener e impulsar la realización del proyecto nacional.[5]



Para llevar a cabo estos objetivos realizó una serie de acciones que podían enumerarse de la siguiente forma:
1.    Establecimiento de la instrucción pública obligatoria y gratuita.
2.    Secularización de los cementerios.
3.    Establecimiento de los registros:
a.    Matrimonios
b.    Bautismo
c.    Defunciones
4.    Estatuyó el matrimonio civil como único válido.
5.    Limitó el poder de las iglesias para poseer bienes.
6.    Abolición de los conventos o congregaciones religiosas.
7.    Libertad de cultos.
8.    Puesta en circulación del “venezolano de plata” (1871) y el “bolívar de plata” (1879)[6], primeras monedas de circulación nacional, el sistema monetario nacional (1871) y creación de la casa de la moneda (1886).
9.    Sistema de unidades de pesos y medidas, unificando estos mecanismos de mesura tan importantes para el comercio, la industria, incluso para la agricultura y la ganadería.
10. Dentro de su visión modernizadora desarrolló una serie de construcciones de gran importancia simbólica como:
a.    Palacio Federal Legislativo
b.    Teatro Municipal de Caracas
c.    Parque El Calvario, en Caracas.
d.    Panteón Nacional, entre otros.
11. Creación de la Dirección General  de Estadística, adscrita al ministerio de fomento (1871).
12. Realización del primer  y segundo censo nacional (1873 y 1881 respectivamente).
13. Oficialización del canto patriótico “Gloria al Bravo Pueblo” como Himno Nacional de Venezuela.
14. Se introduce el teléfono en Venezuela y se transfiere el sistema de telégrafos a manos del Estado.
15. Se introduce la luz eléctrica.
16. Se construyen numerosos acueductos, hospitales y se crean sistemas de “cañerías”.
17. Construcción de ferrocarriles. Lo cual facilita la movilización de mercancías por el territorio nacional. Para esto se adquirieron endeudamientos con empresas extranjeras de Alemania e Inglaterra.
18. Creación de la Compañía de Crédito de Caracas, de la cual él era el principal accionista.
19. Reorganiza todo el sistema de impuestos y el fisco nacional.
20. Fundación de la Academia Venezolana de la Lengua.



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Como  podrá notarse, se trata de una obra modernizadora  que, por supuesto, entra perfectamente dentro de los objetivos enunciados un poco antes y que se pueden resumir como: fortalecimiento del Estado y progreso económico.

El centenario del nacimiento de Simón Bolívar, en 1883, es aprovechado por el “ilustre americano”, para desarrollar una agresiva campaña pública en función de consolidar el “ideario” nacional. Se identificó la nación con Bolívar y la gesta libertadora.

El positivismo, tiene su entrada en Venezuela durante el periodo guzmancista y del liberalismo amarillo.  Y con esta corriente de pensamiento los idearios de progreso, cientificidad y civilidad desde la perspectiva europea, comienzan a dominar los escenarios académicos nacionales, y aumentar su centimetraje en los medios impresos del país, desplazando a otras corrientes asociadas a la escolástica, el romanticismo, entre otras.

El presidente Guzmán Blanco, aun cuando es uno de los principales ideólogos de la federación, uno de los protagonistas fundamentales de la Guerra Federal y firmante del Tratado o acuerdo de Coche, para emprender esta gesta modernizadora, se sentirá obligado a asumir un gobierno centralizador y presidencialista, concentrando en su persona un poder que le facilite la  toma de decisiones. Para esto implementará una modificación a la Constitución, sancionada el 27 de mayo de 1874.

Después, el 27 de abril de 1881, el presidente Guzmán, firma el ejecútese a una nueva Constitución. Se crea el Situado Constitucional con lo que el Estado federal aumenta su poder en la administración de los recursos destinados a los estados, y se reduce el número de estos, llevándolos de 20 a sólo 9. Con esto se concentra el poder político en menos manos, debilitando el concepto federal del Estado y del gobierno. 

La articulación de Venezuela al capitalismo mundial, constituyó una de las ocupaciones fundamentales de este mandatario, quien logró traer al país importantes empresas europeas para desarrollar obras del calibre de los ferrocarriles Tucacas-Barquisimeto, Caracas-La Guaira, La Ceiba, entre otros.[7]

Esto es un ejemplo de la modernización que se venía llevando a cabo en el ámbito nacional emprendida por Antonio Guzmán Blanco y que estuvo dirigida  fundamentalmente a satisfacer los requerimientos de las firmas que monopolizaban el comercio exterior y la actividad crediticia en el país. La consolidación de las economías primario-exportadores y su articulación con los mercados internacionales, exigió una red de comunicación moderna que facilitara el desenvolvimiento económico, por lo que las obras de infraestructura construidas, debían estar conectadas con los puertos de salida, y los cambios que se producían en los centros poblados debían vincularse a esta exigencia. [8]


Así la construcción de carreteras, ferrocarriles, adecuación de puertos, modernización de las instituciones del Estado, se conjugan en el esfuerzo de articulación con el capital extranjero.


Cuando el presidente Guzmán Blanco sale del poder en su último mandato, en 1888, se produce una reacción en su contra, desatándose manifestaciones públicas que derribaron estatuas y monumentos alegóricos del presidente recién salido del poder y se inicia un proceso de modificación de la Constitución que según sus adversarios políticos, había sido elaborada de acuerdo a los dictámenes personalísimos del “Ilustre Americano”.

Para 1891, concretamente, el 16 de abril, el doctor Raimundo Andueza Palacio, nuevo presidente de la Republica, firma el ejecútese de una nueva Constitución. Aunque realmente se trata de una reforma a la anterior.  Pero tampoco llega a aplicarse porque una nueva revuelta política, genera cambios en la presidencia del país. Se trata de la llamada “Revolución Legalista”, la cual lleva a la primera magistratura a Joaquín Crespo (1841-1898). Para 1893, el país ve llegar una nueva Carta Magna.

Estas dos últimas Constituciones, de alguna forma tratan de acercarse a los postulados del federalismo pero no logran saltar los hitos del centralismo que se venían fortaleciendo en la Constitución de 1881.

Cuando el 16 de abril de 1898, una bala termina con la vida del Joaquín Crespo, en Mata Carmelera, se iniciaría una vez más, otro episodio de intranquilidad política que culminaría con la invasión de los sesenta. Cipriano Castro, acompañado de un pequeño grupo de sus paisanos andinos avanzaría hasta Caracas para sacar del poder al presidente Andrade, quien recientemente había ganado las elecciones en un proceso duramente cuestionado por el muy popular “Mocho Hernández”, quien se consideraba el triunfador en la contienda cívica,  y en su descontento, se alza en armas contra el Estado, terminando vencido y prisionero, no sin antes sacar del camino al último caudillo del liberalismo amarillo.
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[1] Se refiere a la Capitanía General de Venezuela, decretada por el Rey de España en 1777.
[2] MIRANDA, BASTIDAS, Haydee y David Ruiz Chataing (compiladores): ideas de la Federación: 1810-1900. Tomo I. caracas. 1995. P. 11
[3] Ibíd. P. 28
[4] Ibíd. P.31
[5] CARRERA, DAMAS, Germán: Formulación Definitiva del Proyecto Nacional. Caracas.1988. P. 35
[6] MUJICA DE ASUAJE, Lucila: El Ferrocarril Bolívar. De Tucacas a Barquisimeto. 2003. P.62
[7] Información tomada de los libros: MARGUEY GUTIÉRREZ, JOSÉ: Construcción, Ocaso y Desaparición de los Ferrocarriles en Venezuela. Tomo II, el de MUJICA DE ASUAJE, LUCILA: El Ferrocarril Bolívar. De Tucacas a Barquisimeto.
[8] MUJICA DE ASUAJE, LUCILA: Ob. Cit. P. 68

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