(Una postal para Eric Hobsbawm)



 (una postal para Eric Hobsbawm)

Al finalizar el siglo XX, el periodista italiano Antonio Políto le realiza una extraordinaria entrevista al historiador vivo (para ese entonces), más importante del mundo, Eric Hobsbawm. Esta se publica en forma de libro: Entrevista Sobre el Siglo XXI. En su último capítulo: “Conclusión. ¡BUENA SUERTE!”,  El periodista comienza con una pregunta, o mejor,  una solicitud, palabras más, palabras menos: si usted tuviera la posibilidad de entregar una postal del siglo XX a la posteridad, l a imagen de una persona, ¿qué imagen escogería?, partiendo de su afirmación de que el siglo XX, fue el siglo de la gente corriente (pregunta difícil para un historiador y para cualquiera). 

El historiador primero le dice que es imposible escoger a una sola persona para simbolizar lo que fue el siglo XX, pero después comienza a enumerar posibilidades y a descartarlas.  Podría ser un chino, puesto que el 20% de la humanidad está formada por ellos, pero no sirve porque dejaría por fuera al resto, es decir al 80%.  Podría ser un campesino, porque a comienzos del siglo pasado la mayoría de la humanidad vivía en los sectores rurales, pero ya no, así que también se descarta. Podría ser un obrero, puesto que la clase trabajadora creció notablemente a lo largo de ese siglo, pero ya a finales, su importancia numérica se ha visto muy disminuida. Podría ser un empleado frente a un ordenador, pero esta imagen dejaría por fuera a una inmensa mayoría cuya realidad no se vería reflejada en esa postal. O sea, la cosa no está fácil, ¿verdad?, pero como usted me insiste (parece decir Hobsbawm) tendré que darle su postal: sería una madre con sus hijos la imagen del siglo XX. Inteligente respuesta que no deja de ser poética  a la vez (el viejo historiador y amante del Jazz, escribió poesía durante parte de su juventud). Justifica diciendo que la experiencia de una mujer con sus hijos, se corresponde con todo a lo que le ha sucedido a la humanidad durante el siglo XX corto.

Bueno, escogí esta imagen para  este ejercicio de “leer” fotografías desde una perspectiva pretendidamente histórica, como un homenaje a la mujer (y por supuesto a Hobsbawm), sobre todo a la mujer sencilla de nuestro pueblo venezolano, que a su vez encarna, como dice el historiador marxista, la tibia experiencia de la humanidad a lo largo del interesantísimo siglo que acaba de terminar pero que de alguna manera se estira hasta estos días de febril esperanza.

Una madre con su hijo, una madre negra, evidentemente, pobre. Está sentada en un banco de cemento, con una niña en los brazos con un vestido tejido al menos en las mangas, zapatos de patente. La señora lleva un vestido claro con rayas horizontales  y con puntos redondos (lunares), sin mangas o apenas insinuadas, lleva un cuello en V. 

Podría ubicarse  esta foto realizada por Federico Vetencourt (de quien no sabemos absolutamente nada, aparte de ser quien tomó la foto),  en los finales de los 60 y comienzos de los setenta. Federico Brito Figueroa, autor del libro donde aparece esta, no da la información. La primera edición su libro Historia Económica y Social de Venezuela. Tomo III,    salió en 1973.   

Se trata de una foto denuncia, la señora, lleva dos horas esperando por su niña que tiene gastroenteritis para  ser atendida en un centro asistencial, de ahí la cara de desencanto que nos muestra la humilde dama. Dramas como este se vivieron a diario durante el siglo pasado y aún se siguen viviendo, lamentablemente (aunque quizás con menos frecuencia pero con el mismo dramatismo). Todos nuestros países del llamado tercer mundo han  visto estas imágenes en distintos momentos de nuestras vidas, así que no hay mucho que abundar con relación a ella, si no trabajar por que cada día sean menos frecuentes.  

 Una mujer negra con su hija en el regazo (en “representación” de toda la humanidad, de acuerdo al autor de Rebeldes Primitivos).  Con esta imagen que el maestro Brito Figueroa usa para denunciar, hago una convocatoria para acerar la esperanza (y no diré la ternura para no abusar de edulcorado o empalagoso). La mayoría de los pobres del mundo son mujeres y niños (la que está siendo cargada, es mujer, niña y es negra, además de sufrir en ese momento, de gastroenteritis, una de de las injustificadas causas de mortalidad infantil en gran parte de nuestros países del “Sur”). Así que además de denunciar debemos anunciar. Anunciar que, al menos en Venezuela y gran parte de América Latina, no nos sorprenderá el siglo XXII con imágenes como esta. 

Una mujer sola con sus hijos no será la imagen que represente  a la gente del siglo siglo XXI. Estará el hombre también. Un poeta chino llegó  a decir alguna vez,  que las mujeres sostienen la mitad del cielo, lo cual no podemos dejar de compartir, aunque a veces parece que también cargaran con buena parte de lo que nos toca a los hombres. Este siglo que comienza debemos equilibrar las cargas. Si  en los postrimero años  de este, se vuelve a pedir una postal que represente a la humanidad del siglo XXI, no se entregará la misma. Al menos no la que provocó estas líneas. Además de una mujer con sus hijos, estará su compañera, sosteniendo la otra mitad del cielo.

¡Ah!, en  la foto habrá árboles . . . y animales . . .  y se verá un río limpio,  también.

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